Nuestro cerebro utiliza atajos mentales para ahorrar energía, lo que puede ser beneficioso o perjudicial en el entorno digital. Las interfaces más efectivas logran que el usuario avance sin detenerse a pensar, gracias a la consistencia y patrones predecibles, reducción del coste cognitivo y estimulación de respuestas automáticas. El diseño también juega con elementos sutiles como colores, formas y posiciones. La captología positiva se refiere al uso de tecnología para persuadir de forma ética, como en el caso de Duolingo. Sin embargo, algunos diseños pueden frustrar al usuario debido a la sobrecarga cognitiva, inconsistencias y manipulación emocional. Los diseñadores pueden utilizar la psicología cognitiva para introducir fricción positiva, como vaciar la pantalla de inicio del móvil para dificultar el uso impulsivo de apps. El éxito de una interfaz digital depende de cómo se alinea con el funcionamiento del cerebro humano.