Los asfaltos autoreparables son mezclas de pavimentación diseñadas para repararse por sí mismas cuando aparecen microgrietas. Existen dos enfoques: el método bacteriano, que utiliza bacterias especiales que producen carbonato de calcio cuando entran en contacto con agua, y el calentamiento por inducción, que utiliza fibras de acero u otros materiales conductores para generar calor y sellar las grietas. El método bacteriano ha sido probado en laboratorios y en campo, con resultados prometedores. El calentamiento por inducción también ha demostrado ser eficaz. Los Países Bajos han implementado carreteras con asfalto autoreparable desde 2010, con un costo inicial un 25% más alto, pero con una vida útil duplicada. Esto implica ahorros en mantenimiento de hasta 90 millones de euros anuales. La investigación sigue en curso, con el desarrollo de tecnologías híbridas y la exploración del uso de microondas y nanopartículas para mejorar la eficiencia del calor aplicado.