La metacognición es fundamental en la era de la IA, ya que permite planificar, supervisar y ajustar nuestras estrategias. La escalera metacognitiva de Swartz y Perkins es una herramienta que propicia la reflexión y el aprendizaje. La metacognición se entrena igual que un músculo y es la base para planificar, monitorizar y ajustar el aprendizaje. El Sistema 1 es rápido e intuitivo, mientras que el Sistema 2 es lento y analítico. La IA puede ser una aliada o una muleta, dependiendo de cómo se utilice. Un protocolo mínimo para no ceder el timón mental incluye delimitar el problema, aplicar los cinco porqués, anticipar conclusiones y verificar fuentes. La verdadera ventaja no es responder rápido, sino conducir el propio pensamiento. Un estudio en China mostró que quienes reflexionaron sobre su uso de la IA integraron mejor cuándo y por qué recurrir a ella. La metacognición es decisiva en la era de la IA, ya que permite desarrollar autonomía y afinar el juicio.