Nvidia está financiando una posible solución para el apetito energético de la IA: desplegar los servidores fuera de la Tierra. La empresa Starcloud, respaldada por el programa NVIDIA Inception, planea lanzar su primer satélite, el Starcloud-1, en noviembre con una NVIDIA H100 a bordo. El objetivo es construir un centro de datos orbital de cinco gigavatios, que podría entrenar grandes modelos de IA en órbita. La energía solar en el espacio es casi ilimitada y de bajo coste, y la refrigeración se gestionará mediante paneles radiadores gigantescos. Sin embargo, el lanzamiento de cohetes reutilizables de gran capacidad, como el Starship de SpaceX, es crucial para la viabilidad económica del sistema. La radiación cósmica y las erupciones solares también son un problema, y la solución es el blindaje, que añade peso y coste de lanzamiento. Elon Musk y Sam Altman han expresado su preocupación por la escasez de energía y la necesidad de una revolución energética para mantener el ritmo de la IA.