Raquel Garrido, una okupa que llevaba casi una década viviendo de forma ilegal en una vivienda en Madrid, ha denunciado que otra persona ocupó su casa mientras ella estaba de vacaciones en República Dominicana. La vivienda, que pertenece a una promotora inmobiliaria, ha pasado de una ocupante ilegal a otra, dejando a Raquel sin el lugar que consideraba su hogar. La historia de Raquel ha generado debate en redes sociales, con reacciones que van desde la ironía hasta la indignación. En 2024, el Ministerio del Interior registró 16.426 denuncias por ocupación, un problema que afecta especialmente a regiones como Cataluña y Madrid. Raquel intentó recuperar la casa contactando a vecinos y a la Guardia Civil, pero sus esfuerzos no dieron resultado. La nueva ocupante se niega a abandonar el inmueble, y al no existir un título de propiedad, Raquel no tiene base legal para reclamarlo. La situación refleja la complejidad del problema de la ocupación ilegal en España, donde la lentitud de los procesos judiciales y la falta de vigilancia en viviendas vacías agravan la situación.