Teresa, una trabajadora social de 48 años, fue asesinada en O Porriño, Pontevedra. Había denunciado una situación de acoso en la vivienda donde murió y había intentado renunciar a su servicio. La Confederación Intersindical Galega (CIG) informó que Teresa se puso en contacto con ellos para pedir consejo sobre el procedimiento para denunciar el acoso. La empresa para la que trabajaba le dijo que debía seguir trabajando a pesar de su denuncia. La Xunta de Galicia no tiene constancia de denuncias previas. El hombre que residía en la casa ha sido detenido y trasladado al hospital para una evaluación psiquiátrica. La Guardia Civil está investigando el caso. La CIG exige cambiar los protocolos para que se proceda de forma inminente a cancelar el servicio a la vivienda en caso de denuncia de acoso. El Ayuntamiento de O Porriño ha decretado dos días de luto.