Megan Kohr, residente de Nueva Jersey, ha presentado una demanda contra Volvo Car USA por un presunto mal funcionamiento del sensor del maletero de su vehículo. El incidente ocurrió cuando un perro activó el sensor de movimiento, lo que hizo que el maletero se abriera y golpeara a Kohr en la cabeza. La demanda alega que Volvo no advirtió debidamente a los consumidores sobre los riesgos de activación involuntaria y que el diseño del sistema no garantizaba un nivel de seguridad adecuado. Kohr solicita una compensación económica por los gastos médicos, la pérdida de ingresos y el sufrimiento prolongado. La demanda también incluye a la dueña del perro y al conductor del vehículo, que es empleado de Volvo. El tribunal deberá determinar si el incidente fue consecuencia de un defecto de fabricación, un error humano o un accidente fortuito. La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA) define un defecto de seguridad como cualquier problema que supone un riesgo para la seguridad de un vehículo motorizado. En Europa, la responsabilidad por daños causados por productos defectuosos se rige por el Real Decreto Legislativo 1/2007.