Un agente de policía del condado de Durham en el Reino Unido fue despedido después de que se detectara que había manipulado su ordenador para aparentar actividad mientras teletrabajaba. El agente presionaba repetidamente teclas al azar para que el sistema registrase actividad y no se detectara inactividad prolongada. Según un informe oficial, el ordenador portátil del agente fue monitoreado mediante un programa keylogger, que registró la pulsación de la letra 'i' más de 16.000 veces consecutivas en un solo día. La jefa de policía Rachel Bacon declaró que la evidencia era abrumadora y firmó la decisión final de despido a finales de septiembre. El agente había presentado su dimisión en mayo, pero la resolución del departamento prohíbe que vuelva a ejercer en una profesión similar dentro de las fuerzas de seguridad. La investigación reveló que el agente utilizó esta técnica al menos 38 veces en 12 días diferentes entre diciembre de 2024 y enero de 2025.