La Guardia Costera de EE.UU. ha publicado un informe sobre la tragedia del Titán, un sumergible que se implosionó en el Atlántico en 2023, causando la muerte instantánea de sus cinco ocupantes. La investigación revela que OceanGate, la empresa responsable del sumergible, ignoró principios básicos de ingeniería y omitió advertencias críticas. El sumergible tenía problemas en el uso de fibra de carbono, lo que comprometió la resistencia del casco, y no se realizaron análisis sobre el ciclo de vida del vehículo. A pesar de incidentes previos, la empresa continuó operando el Titán sin evaluaciones serias de riesgos ni mantenimiento preventivo. El sistema de monitoreo en tiempo real (RTM) era defectuoso y no tenía alarma sonora. La Guardia Costera también critica la falta de supervisión y regulación en la industria, lo que permitió a OceanGate actuar sin controles adecuados. La implosión del Titán ocurrió a 3.800 metros de profundidad, después de 90 minutos de descenso, y los restos del sumergible fueron hallados dispersos en el lecho marino cuatro días después.