Un hombre con sombrero y abrigo oscuro fue fotografiado en el Louvre después del robo de una colección de joyas de la corona francesa. La imagen, distribuida por The Associated Press, generó una oleada de comentarios y teorías en redes sociales. Algunos usuarios sugirieron que el hombre era un agente asignado al caso, mientras que otros aseguraron que representaba el estereotipo francés del detective elegante. Un grupo más escéptico sostuvo que el individuo no existía y que todo era producto de una generación artificial. El autor de la imagen, Thibault Camus, fotógrafo de Associated Press, intervino para aclarar el enigma y confirmó que el hombre existía y que la foto no había sido retocada. La fiscalía de París también se refirió al tema con humor, afirmando que preferían mantener el misterio vivo. La figura del desconocido del Louvre recuperó la estética de los detectives de ficción, aquellos que hacían de su vestimenta una extensión de su método. La anécdota quedó como ejemplo de cómo una prenda puede definir un relato entero. El hombre resultó ser simplemente un transeúnte que se alejaba del Louvre mientras las autoridades evacuaban el área.