Hace unos cincuenta años, la sociedad española se vio afectada por la "titulitis", una visión eufórica del título superior universitario como garantía de una vida profesional de nivel y respeto social. Sin embargo, con el tiempo, se demostró que esta garantía no existía. En la actualidad, se ha detectado la falsificación o atribución falsa de titulaciones para acceder a puestos laborales o mejorar el currículo. Esto ha llevado a cuestionar qué tienen los títulos universitarios para que las personas estén dispuestas a mancillar su dignidad humana para obtenerlos. La Administración ha sido criticada por su vinculación con los partidos políticos, lo que ha permitido a los pseudo-titulados acceder a puestos en la Administración del Estado. En el siglo XXI, se ha producido un aumento en la falsificación de titulaciones, lo que ha generado un debate sobre el valor real de los títulos universitarios. En la década de 1950, había doce Universidades Literarias dependientes del Ministerio de Educación y Escuelas Técnicas Superiores, cada una dependiente de su respectivo ministerio.