Portugal ha creado una nueva Policía para Extranjeros con el objetivo de fiscalizar la situación de los inmigrantes en el país. La medida fue aprobada en julio por el Parlamento portugués con los votos de los partidos de derecha y la oposición de la izquierda. La Unidad Nacional de Extranjeros y Fronteras (UNEF) es el nuevo organismo encargado de estas tareas, dentro de la Policía de Seguridad Pública (PSP). El plan del Gobierno de Luís Montenegro prevé que cuente con 2.000 efectivos, aunque de momento arranca con 1.200 agentes desplegados en todo el territorio. Los agentes están autorizados a dar el alto a personas en la vía pública, exigir la presentación de documentos y permisos de residencia y, en caso de no disponer de ellos, detenerlas y deportarlas a su país de origen en un plazo máximo de veinte días. Desde las elecciones de mayo, unos 35.000 inmigrantes han recibido notificación de salida voluntaria.