En Estados Unidos, 42 millones de personas, incluyendo 10 millones de latinos, dependen del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP) para alimentarse. Debido al cierre del Gobierno, la ayuda federal a los más vulnerables se encuentra en riesgo de quedarse sin fondos. El presidente Donald Trump ha asegurado que está buscando una solución al problema. La ayuda promedio por familia es de 332 dólares. California, Texas y Florida son los estados con mayor número de beneficiarios, con un 62% de ellos siendo familias con hijos. La organización Feeding South Florida ha visto duplicarse la cantidad de personas que acuden a sus bancos de comida en busca de ayuda. La directora de servicios de Hill Country Community Services, Kandy Chimento, atribuye el aumento de personas en busca de alimentos a la inflación y la preocupación por la suspensión de SNAP. En California, 5,5 millones de personas dependen de esta ayuda alimentaria y podrían no recibirla en noviembre. Ana Lilia García, madre soltera de dos niños, recibe alrededor de 600 dólares mensuales para la compra de alimentos y no sabe qué hará si no recibe la ayuda.