En Hämeenkyrö, Finlandia, una disputa vecinal lleva cuatro años en curso. Los vecinos Raimo y Helena Käpynen reclaman el cierre del negocio ecuestre de Minttu Mäkinen debido a la mala gestión del estiércol de sus caballos. La disputa comenzó en 2021 cuando Mäkinen se trasladó a una finca alquilada en Käkisaari con cuatro caballos. Los vecinos aseguran que un inspector municipal les prometió que no habría caballos en la parcela cercana, pero no fue así. Han presentado múltiples denuncias, convencidos de que las construcciones del establo y el almacén móvil de Mäkinen son ilegales y de que los desechos de los caballos están contaminando el entorno. Mäkinen sostiene que todos los permisos están en regla y que la polémica es producto de las quejas constantes de sus vecinos. La inspectora ambiental Heidi Kotiporo confirma que existe una queja formal exigiendo el cierre de la granja y que el municipio lleva años solicitando información sobre el destino del estiércol, pero la documentación ha sido confusa. El caso le ocupa unas tres horas semanales, más de un centenar de horas al año, a lo que se suman los esfuerzos de otros funcionarios. La disputa continúa abierta, con los vecinos insistiendo en que la actividad debe cesar para proteger el entorno natural del lago, mientras Mäkinen defiende su derecho a mantener su pequeño negocio.