La Dirección General de Tráfico ha instalado 122 dispositivos de control de velocidad fijos y de tramo en las carreteras de España en 2025. En Castilla La-Mancha, se han activado tres radares de tramo en la provincia de Toledo, que comenzarán a sancionar a los conductores que incumplan los límites de velocidad a partir de septiembre. Los radares están ubicados en la N-401a, entre los km 91,6 y 93,55, en la N-403, entre los km 48,9 y 52,3, y en la A-5, entre los km 83,7 y 85,3. Estos radares funcionan mediante un sistema de cámaras que graban la matrícula de cada vehículo al inicio y al final de un tramo concreto, calculando la velocidad media del vehículo. En 2024, los radares más sancionadores de Castilla La-Mancha estuvieron ubicados en la A-3, A-4, CM-4007 y N-320, con un total de 26.117, 16.806, 14.355, 13.019 y 11.727 denuncias, respectivamente.