La Dirección General de Tráfico ha desplegado una red de radares camuflados para frenar conductas peligrosas en las carreteras. Estos radares, conocidos como 'radares ninja', se encuentran en Madrid y Cuenca, y miden el respeto a la detención completa en los stops. La DGT también utiliza coches y motos sin rotular para patrullar las carreteras y registrar infracciones como el uso del móvil o no respetar la distancia de seguridad. Los radares Velolaser, pequeños y móviles, se colocan en arcenes o junto a señalización en carreteras secundarias y funcionan de forma autónoma durante horas. El radar fijo invisible en la M-40 de Madrid es el más sancionador de España, con 74.873 denuncias en 2024. La DGT ha identificado picos de velocidad superiores a 140 km/h en plena operación salida en tramos como la A-6 y la A-49. Los radares están destinados a zonas con históricas de siniestralidad, donde controlar los excesos de velocidad es vital para reducir accidentes.