Un conductor francés de unos 40 años fue sancionado por exceso de velocidad al conducir a más de 270 kilómetros por hora. Sin embargo, gracias a su abogado, se determinó que el radar no estaba homologado para medir velocidades superiores a 250 kilómetros por hora. El magistrado examinó las instrucciones técnicas del dispositivo y consideró que la velocidad de 275 kilómetros por hora no era fiable. El juez desestimó el procedimiento debido a la falta de fiabilidad del radar. El conductor tuvo suerte, pero se espera que no vuelva a poner en peligro su vida y la de otros usuarios. El caso pone en evidencia el fracaso de ciertas tecnologías utilizadas para controlar el exceso de velocidad en las carreteras. La publicación destaca que, aunque el hombre excedió ampliamente el límite de velocidad, la fiabilidad del radar puede poner en duda la veracidad del exceso.