El 30 de agosto, los Mossos d'Esquadra interceptaron un vehículo negro que circulaba en sentido contrario por la A-2 en Alcarràs, Lleida. El conductor mostraba síntomas de embriaguez y arrojó 0,86 mg/l en el test de alcoholemia. El coche tenía una ITV caducada desde 2022 y no tenía seguro en vigor. Uno de los tres ocupantes viajaba encima de los asientos traseros abatidos. El conductor se enfrenta a dos delitos contra la Seguridad Vial, con penas de hasta seis meses de cárcel por alcoholemia y hasta dos años por conducción temeraria. También enfrenta multas de 200 euros por la ITV caducada y 601-3.005 euros por no tener seguro. El pasajero que viajaba sin cinturón de seguridad puede recibir una multa de 200 euros.