Un camionero rumano perdió 171.500 euros en solo 5 días apostando en dos máquinas tragaperras. El hombre, convencido de que estas máquinas siempre dan algo de dinero, pasó un largo período jugando, incluso tras no obtener ganancias. Tras no ganar ningún premio, el hombre llegó a presentar una denuncia ante la policía al afirmar que estaban manipuladas. La empresa informó que la persona captada en las imágenes citadas por el cliente era, en realidad, un empleado de un organismo autorizado. Tras un año de investigaciones, las autoridades establecieron que la actividad se desarrolló de acuerdo con las disposiciones legales. El camionero jugó durante el día y, por la noche, reservaba su asiento en esas máquinas para el día siguiente, asegurando que esas máquinas no le devolvieron ni un solo leu, a pesar de que tienen un porcentaje de retorno del 92% o 97%. El hombre filmó a escondidas a dos hombres que se presentaron, las abrieron y revisaron, y luego siguió el coche que transportaba los dispositivos, que no los llevaron a otra agencia, sino a una bodega.