En Milán, ser niñera se ha convertido en una profesión altamente especializada y bien remunerada. Las familias adineradas pagan hasta 4.000 euros mensuales por perfiles cualificados que se dediquen exclusivamente al cuidado infantil, sin realizar tareas domésticas. El fenómeno responde a una creciente demanda de niñeras con formación específica, dominio del inglés y habilidades como natación y esquí. El salario base para una niñera interna comienza en 1.800 euros, pero puede escalar rápidamente si se añaden idiomas, disponibilidad para viajar y mayores responsabilidades. Los contratos incluyen beneficios como el decimotercer sueldo, indemnización por despido y contribuciones sociales. El objetivo es que los niños estén bien atendidos, duerman temprano, rían y se comuniquen fluidamente en inglés. La figura de la niñera en estos hogares está completamente desvinculada de las tareas domésticas. Para muchas, ser niñera en Milán ya no es solo un trabajo: es una carrera de prestigio. Las niñeras deben estar disponibles para trabajar en turnos de 24 horas y garantizar una atención personalizada. Algunas familias buscan perfiles que puedan acompañar a sus hijos en entornos internacionales, como Saint Moritz o Forte dei Marmi, durante las vacaciones.