La Policía Metropolitana de Londres desmanteló una banda de contrabandistas que había robado más de 40.000 teléfonos, principalmente iPhones, en Reino Unido. La banda pagaba hasta 300 libras por cada iPhone robado y los revendía en China por hasta 4.000 libras. La policía encontró un almacén cerca del aeropuerto de Heathrow con más de 2.000 móviles y detuvo a 18 sospechosos. La banda contrabandista gestionaba el negocio como si fuera una empresa, y el robo de teléfonos se ha convertido en un negocio lucrativo en Londres, con alrededor de 80.000 móviles robados en 2024. La policía ha reducido el número de robos en un 14%, pero el alcalde quiere que los fabricantes como Apple añadan más funciones para evitar que los ladrones puedan usar los móviles robados.