La Generación Beta, que comenzará a llegar al mundo en 2025, crecerá en un entorno contradictorio, rodeados de avances tecnológicos, pero educados bajo nuevas normas que los alejarán de la dinámica del siglo XXI. Investigadores advierten que los niños han perdido hábitos fundamentales para estimular la imaginación y la creatividad. Francia impulsa una legislación que fija límites precisos: nada de dispositivos antes de los tres años, restricciones severas hasta la adolescencia y una apuesta por entornos educativos que prioricen la creatividad y el contacto humano. La ministra Catherine Vautrin lidera este esfuerzo, que no será sencillo, ya que no habrá 'policías en los hogares', sino un intento de persuadir a las familias. La OCDE alerta que las restricciones absolutas pueden tener efectos adversos. La Generación Beta crecerá bajo una paradoja: una niñez marcada por los desafíos del futuro, pero vivida con costumbres que evocan un mundo anterior.