La generación Z y la millennial están cambiando la forma en que se percibe el éxito en la vida laboral. Según un informe de Glassdoor, los trabajadores más jóvenes ven sus trabajos como un medio para conseguir estabilidad financiera, pero reservan su pasión y ambición para las horas libres y para trabajos secundarios cada vez más lucrativos. Esto se ha llamado 'minimalismo profesional', que implica simplificar el trabajo diario y limitar la responsabilidad a lo mínimo establecido en el contrato. El motivo es evitar el burnout y las largas jornadas laborales. Solo el 10% de los gerentes pertenece a la generación Z, y siete de cada diez jóvenes no quiere ser jefe. La generación Z busca el bienestar y prioriza el tiempo personal sobre el profesional. Más del 55% de los zetas está pluriempleado, lo que indica que no rechazan el trabajo, sino la idea obsoleta de que trabajar mucho es sinónimo de éxito. El economista Daniel Zhao declara que la gestión no es para todos, y que la generación Z busca otra cosa. La tendencia del 'minimalismo profesional' es una reinvindicación de que el trabajo no es lo que nos hace libres, sino trabajar lo justo y priorizar el tiempo personal.