La futura cárcel abierta de la Zona Franca en Barcelona está en la recta final de las obras y se prevé que entre en funcionamiento después del próximo verano. La prisión, diseñada para reclusos de tercer grado, tendrá capacidad para 800 internos y será la más grande de Catalunya. El centro se ubica en un solar de 6.500 metros cuadrados y tiene una superficie construida de casi 13.000 metros cuadrados. El coste de la inversión asciende a 35,6 millones de euros. La cárcel no tendrá muros ni rejas y estará diseñada para que los internos puedan salir durante el día para formarse y trabajar. La entrada al centro se realizará desde una rampa abierta a la calle y los internos tendrán autonomía para moverse por el centro. La jefa de servicio de Medio Abierto de la Dirección General de Asuntos Penitenciarios, Rosa Maria Martínez, destaca que el edificio está diseñado para integrarse en la ciudad y no etiquetar a los internos. Las obras estructurales están prácticamente terminadas y se prevé que el edificio esté amueblado y con todas las instalaciones en funcionamiento antes del verano.