España lidera el ranking mundial de ascensores por habitante, pero aún así, más de un millón de edificios siguen sin ellos, lo que deja a muchas personas atrapadas en sus propias casas. La clave del problema está en la densidad, ya que en los años 50 y 60 se construyeron viviendas de forma rápida y económica, sin ascensor, para reducir costes. El resultado es que 1,2 millones de edificios carecen de ascensor en un país con una población cada vez más envejecida. El sector de los ascensores mueve cerca de 3.000 millones de euros al año, según la Federación Empresarial Española de Ascensores (Feeda), con un crecimiento constante en obra nueva, mantenimiento y exportaciones. Sin embargo, la mitad del parque de ascensores tiene más de 20 años, lo que implica un reto de modernización y seguridad. La ley establecía que, desde 2017, todos los edificios debían ser accesibles, pero hoy eso está lejos de ser una realidad. Es necesario hacer accesibles millones de viviendas antes de que el envejecimiento de la población nos pille desprevenidos.