Corea del Sur se ha convertido en una sociedad 'superenvejecida' con una de cada cinco personas con 65 años o más, lo que representa el 20% de la población surcoreana de 51 millones. El país enfrenta una crisis demográfica y una discriminación laboral brutal hacia las personas mayores de 40 años. Las empresas reducen el sueldo a sus empleados sénior y los programas de reinserción laboral empujan a la gente mayor hacia trabajos peor remunerados y más precarios. Un sistema de 'salario máximo' permite a los empleadores reducir los salarios de los trabajadores mayores durante los tres a cinco años previos a su jubilación obligatoria, lo que causa daños mentales y financieros. Human Rights Watch ha publicado un informe titulado 'El castigo por hacerse mayor' que denuncia la discriminación por edad en Corea del Sur. El informe se basa en testimonios de 34 personas entre 42 y 72 años que se sienten desmotivados y con sentimiento de privación e ira por el trato que han recibido bajo el sistema de salarios máximos.