En el barrio de Maravillas, había un mendigo llamado Eneas que recitaba la Eneida de Virgilio a la perfección y explicaba problemas del mundo con sus páginas. A finales del siglo XX, un miembro de la profesión deambulante habló de un colega que le dejó la Eneida como legado. El autor conoció a un hombre que se hacía llamar Eneas y que recitaba la Eneida, pero no está seguro si es el mismo hombre. El autor también conoció a otros mendigos, como Ibrahim, Maru y Azul, que tienen historias y personalidades únicas. La ciudad está llena de personas que viven en la calle, y el autor reflexiona sobre la realidad de la pobreza y la indiferencia institucional. El artículo menciona obras literarias como La Celestina, La vida del lazarillo de Tormes y Rinconete y Cortadillo, que tratan sobre la pobreza y la vida en la calle. El autor concluye que la realidad de la pobreza es compleja y que hay más mundos que los que se ven en la superficie. El artículo también menciona la segunda década del siglo XXI y la creciente hueste de mendigos en las ciudades.