La crisis en el norte de Mozambique se agrava, con más de un millón de personas en peligro de perder acceso a recursos básicos. Desde que comenzaron los ataques yihadistas, se contabilizan más de 6.100 muertes. Entre el 20 de julio y el 3 de agosto de 2025, alrededor de 57.000 personas han huido principalmente a pie, buscando seguridad en zonas menos violentas. La mayoría de estas personas son cristianos que vivían en comunidades rurales. Paola Emerson, responsable de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) en Mozambique, destacó que la llegada diaria de desplazados no cesa. Las agencias humanitarias están preparadas para asistir a cerca de 60.000 personas en los próximos días. Sin embargo, los recursos disponibles son limitados y la situación empeora. La comunidad internacional ha instado a los gobiernos africanos y a las agencias humanitarias a redoblar esfuerzos para atender esta emergencia. La protección de civiles y la restauración de la paz son objetivos clave para contener la crisis.