Brandon Halstead, un joven ayudante de cocina en Wetherspoon's, utilizó su tarjeta de descuento para empleados en una comida familiar de siete personas, ahorrando 19,17 libras. Sin embargo, la empresa lo acusó de deshonestidad y abuso del programa de descuentos, lo que llevó a una audiencia disciplinaria y una sanción disciplinaria estricta. Durante la investigación, se descubrió que la madre de Brandon tenía acceso a la aplicación de empleados de Wetherspoon's, lo que la empresa consideró una violación de su política de seguridad de datos. El joven solicitó la baja médica por motivos de salud mental y su madre presentó una demanda argumentando que la empresa no hizo ajustes razonables para atender la discapacidad de Brandon. Un tribunal laboral local dictaminó que Wetherspoon's debía indemnizar a Brandon con 25.412 libras esterlinas, equivalentes a unos 28.900 euros, por no haber hecho los ajustes necesarios que evitaran la situación de estrés y ansiedad a su empleado.