Un radar fijo instalado en el kilómetro 125 de la A-1, en Segovia, ha generado más de 14.000 multas en su primer año de funcionamiento, convirtiéndolo en uno de los más vigilantes de Castilla y León. La A-1 es una autovía clave que conecta Madrid con el norte peninsular y el tramo segoviano es un corredor estratégico para el tráfico de largo recorrido y desplazamientos locales. El radar ha acumulado casi 40 sanciones diarias de media, lo que lo sitúa en la liga de los dispositivos más activos desde su primer año de servicio. Durante los meses estivales, la A-1 se convierte en un corredor fundamental para los desplazamientos vacacionales, lo que multiplica la efectividad del radar. El dispositivo ha sido instalado para reforzar la vigilancia en una vía con un altísimo flujo de vehículos.