El radar situado en el kilómetro 99 de la A-52, en la provincia de Zamora, ha aumentado un 170% el número de multas impuestas, pasando de 3.823 en 2023 a 10.319 en 2024. La A-52 es una ruta clave hacia Galicia y el radar se ha convertido en un punto de control estratégico debido a la alta densidad de tráfico. Durante los meses de verano, el volumen de tráfico aumenta notablemente, lo que multiplica las probabilidades de ser sancionado. El radar pone de media casi 30 denuncias al día, convirtiéndose en un enemigo silencioso para miles de viajeros. La DGT insiste en que estos dispositivos tienen como objetivo reducir la siniestralidad, pero las cifras ponen de relieve que, en determinados tramos, la velocidad sigue siendo un problema recurrente. Castilla y León concentra varios de los radares que más han incrementado su actividad sancionadora en los últimos años, como el del km 7 de la A-67 en Palencia.