La tasa de natalidad mundial ha caído dramáticamente desde 1990, pasando de 3,3 hijos por mujer a 2,2 en 2023. La educación y el empoderamiento de las mujeres, el control reproductivo y el aumento del costo de criar hijos son factores clave. La baja natalidad tendrá un impacto profundo en las próximas décadas, reduciendo la base laboral y aumentando la carga sobre los sistemas de pensiones y salud. En América Latina, la caída demográfica ha sido aún más abrupta, con una tasa de natalidad de 14,2 nacimientos por mil habitantes en 2023. La región necesita políticas integrales para apoyar a las familias y garantizar una transición justa entre generaciones. La proporción de personas en edad laboral disminuirá, lo que tensionará los sistemas de pensiones y salud. La inmigración puede aliviar temporalmente la brecha, pero no soluciona el problema estructural. La situación en América Latina es crítica, con una población que alcanzará su pico en 2053 y luego entrará en una etapa de envejecimiento.