En Reino Unido, específicamente en Enfield, al norte de Londres, se han implementado medidas extremas para combatir los vertidos ilegales. Un informe reciente revela que cerca de un centenar de vertederos amenazan el litoral. El Gobierno municipal ha prometido investigar el origen de las basuras ilegales, rastreando todos los datos posibles para identificar a los responsables. Cuando se identifica al autor, se aplica un castigo severo, que incluye una multa de 1.200 euros y la incautación y destrucción del vehículo utilizado. Un concejal muestra en un vídeo cómo se investiga y se aplican estos castigos, destacando que han destruido tres vehículos y tienen otros seis esperando. El número de nuevos vertidos ilegales al mes ha disminuido de 13.000 a 10.500. La localidad busca enviar un mensaje claro a los contaminadores: no se tolerarán estos crímenes.