Una familia alemana de agricultores posee una granja de más de 200 hectáreas, donde cultivan maíz, remolacha azucarera y cereales. La granja se encuentra en una zona sin plan urbanístico, lo que permite la edificación. El hermano del agricultor, quien es el administrador de la finca, construyó una ampliación masiva del edificio residencial existente en la propiedad. La oficina del distrito ordenó la suspensión de las obras y posteriormente rechazó la solicitud de construcción, argumentando que la vivienda no servía para el negocio agrícola. El agricultor presentó una nueva solicitud, pero el municipio otorgó su aprobación, mientras que la oficina del distrito denegó de nuevo el permiso. La ampliación constaría de dos viviendas: una en la planta baja de 180,21 m² y otra en la planta alta de 203,91 m².