En la localidad inglesa de Dewsbury, el empresario Amir Azam compró una propiedad en 2021 por 275.000 euros y construyó una mansión de tres plantas sin permiso, lo que generó el rechazo de los vecinos. El ayuntamiento rechazó su solicitud de permiso retrospectivo y un juez ordenó la demolición de la vivienda. La mansión tiene una superficie de 16 metros de longitud y dos edificios adicionales en el jardín. Los vecinos denunciaron el impacto en la estética del barrio y la justicia ordenó la demolición. El costo de la demolición y restitución podría superar los 100.000 euros. Este caso no es aislado, ya que hay otros ejemplos de mansiones construidas sin permiso que han sido demolidas, como la de Mohamed Hadid en Bel Air o las 12 viviendas de lujo en Cala Llamp, Mallorca.