Japón ha experimentado una disminución de 908.574 habitantes en un año, lo que representa la mayor caída desde 1968. La población del país ha disminuido un 16º año consecutivo, con solo 687.689 nacimientos en 2024, mientras que el número de fallecidos alcanzó un máximo de 1,6 millones. La proporción de población en edad laboral es del 59%, por debajo del promedio mundial del 65%. El gobierno ha intentado incentivar la natalidad con medidas como ayudas a la crianza y bajas paternas, pero sin éxito. La inmigración es el único indicador positivo, con un aumento del 10,65% en el número de residentes extranjeros, que ahora representan el 3% de la población total. Esto ha ayudado a suavizar la disminución demográfica y ha proporcionado un impulso a la economía, ya que el 85,77% de los residentes extranjeros están en edad de trabajar.