Sarah Santaolalla, activista de 19 años en 2019, compartió una fotografía antigua con una sudadera de la ONG Open Arms, defendiendo su apoyo a la organización. Aseguró que siempre ha tenido principios y no se arrepiente de haber apoyado a la entidad. Denunció que 'los fachas' le montan otra campaña en su contra. La publicación generó críticas en redes, acusándola de oportunismo y de utilizar un discurso de superioridad moral. Algunos recordaron que Open Arms ha estado en medio de polémicas legales. Santaolalla insistió en su postura, remarcar que se trata de principios y no de moda ni marketing. Defender a Open Arms sigue siendo un símbolo de lucha contra el odio. El episodio refleja cómo el activismo en redes sociales se convierte en un campo de confrontación.