El Metro de Madrid se congestiona diariamente, especialmente en horas punta. Para gestionar el volumen de pasajeros, la empresa ha desplegado 120 trabajadores, conocidos como 'empujadores', que ayudan a redirigir a los viajeros hacia zonas menos concurridas del vagón. Estos trabajadores no empujan físicamente a los pasajeros, sino que los guían hacia áreas con más espacio. La medida se ha implementado debido a las obras en la ciudad, que han aumentado la cantidad de viajeros en el Metro. La Línea 5 y 10 han visto aumentada su frecuencia en un 9% y un 14%, respectivamente, y se han sumado refuerzos en otras líneas. La situación ha generado debate político y social sobre la eficacia de las medidas adoptadas por la empresa.