Un joven italiano de 21 años ya es profesor titular, lo que es prácticamente imposible sin una vocación clara desde muy pequeño. En educación infantil, llamaba a su profesora 'compañera'. En una entrevista con La Gazzetta di Modena, destacó que todos los profesores que conoció le dejaron algo. Considera que la docencia es una profesión atractiva, aunque se valora menos que en el pasado. Con pocos años de diferencia con sus alumnos, espera que esto sea una ventaja en la enseñanza, creando una relación de confianza y manteniendo la distancia entre roles. Quiere ser un punto de referencia y guía para el desarrollo de competencias, creando un buen clima educativo y ayudando a los jóvenes a crecer y tomar decisiones conscientes. La educación es una profesión en la que la vocación lo es todo, y este joven la tiene muy clara desde muy pequeño.