Harrison Ford, el actor que interpretó a Han Solo en la trilogía original de Star Wars, pidió que su personaje muriera en la película. Ford creía que la muerte de Han Solo aumentaría la tensión y la emoción en la película. En el Episodio V: El Imperio Contraataca, Han Solo es convertido en carbonita y su destino queda en el aire. Ford firmó un contrato solo para las dos primeras películas, mientras que Mark Hamill y Carrie Fisher firmaron para las tres. Cuando comenzó la preproducción de El Retorno del Jedi, Ford se reunió con George Lucas y Lawrence Kasdan para expresar su petición, pero Lucas no estuvo de acuerdo. Finalmente, la muerte de Han Solo se produjo 32 años después, en el Episodio VII: El despertar de la fuerza, cuando su hijo Ben Solo, también conocido como Kylo Ren, lo asesinó. Esta muerte fue una de las más trágicas y impactantes de la franquicia. La idea de Ford de que Han Solo muriera en la película original no se llevó a cabo, pero sí se hizo realidad décadas después.