En 1978, John Carpenter presentó su película 'Halloween' a una ejecutiva de la 20th Century-Fox sin música ni efectos de audio. La reacción de la ejecutiva fue negativa, por lo que Carpenter se vio obligado a agregar música a la película en solo tres días. Con recursos limitados, Carpenter compuso e interpretó la banda sonora, inspirándose en Bernard Herrmann y Ennio Morricone. Trabajó en el estudio Sound Arts en Los Ángeles, improvisando temáticas y sonidos sin ver el metraje completo. La partitura de la banda sonora se soporta en una melodía irregular y asimétrica que crea una sensación de desequilibrio. Gracias a la banda sonora, la película dejó de ser plana y se convirtió en una experiencia perturbadora. La ejecutiva cambió de opinión después de escuchar la música, y la película se salvó de ser descartada. Carpenter utilizó una técnica llamada 'doble ciego' para componer la música, sin referencia visual ni sincronización con la imagen. La película se rodó en veinte días, y la preproducción duró tres semanas.