Han pasado casi 40 años desde que nació la saga de The Legend of Zelda. Shigeru Miyamoto y Takashi Tekuza diseñaron el juego para que cupiera en un cartucho de NES, recurriendo a trucos sorprendentes. El juego tiene dos zonas: el mundo exterior y las mazmorras. La primera ocupa un solo archivo del mapa, mientras que las mazmorras, que son nueve niveles independientes, también están en un solo archivo. Los desarrolladores lograron que las mazmorras encajaran perfectamente en una cuadrícula de 16×16, lo que permitió guardar la coordenada de cualquier habitación usando un solo byte (8 bits). La CPU de la NES trabajaba con 8 bits al mismo tiempo, lo que hizo posible este truco de programación. Si se pudiera atravesar las paredes, se llegaría a las mazmorras contiguas. Este truco de programación es un ejemplo de eficiencia detrás de las cámaras que no se nota hasta que pasan los años y son descubiertos.