Sean Connery, antes de su muerte en 2020, había anunciado su retiro en 2006. Aunque Steven Spielberg quería que volviera a interpretar al padre de Indiana Jones en 'Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal' (2008), Connery rechazó la propuesta. En una entrevista de 2007, explicó que no era un papel lo suficientemente generoso como para volver y que había sugerido que su personaje muriera en la película, lo que finalmente se hizo. La decisión permitió abrir espacio a una nueva dinámica narrativa con la aparición del hijo secreto de Indiana, Mutt Williams. Aunque Spielberg insistió en contar con él, Connery disfrutaba de su retiro y consideraba que retirarse a tiempo era más gratificante que cualquier cameo. La película resultó ser la peor de la saga, pero es curioso imaginar cómo habría sido ver al legendario actor junto a Harrison Ford de nuevo.