Netflix utiliza algoritmos para crear películas que atraen al mayor público posible, combinando ingredientes reconocibles como aventuras juveniles, paisajes postapocalípticos y héroes carismáticos. La plataforma prefiere evitar riesgos estilísticos y opta por una narrativa simple, con personajes que verbalizan lo que están haciendo. El algoritmo de Netflix permite predecir afinidades insospechadas entre los usuarios y decide qué proyectos financiar. La compañía combina intuición ejecutiva y análisis numérico para tomar decisiones creativas. En 2022, Netflix ajustó su estrategia para financiar menos películas, pero con valores de producción elevados. La paradoja es que, aunque los algoritmos prometen personalización y variedad, en la práctica tienden a homogeneizar lo que vemos. La inteligencia artificial ya se emplea para generar efectos visuales y personalizar imágenes promocionales, y se teme que pueda dar el salto a la escritura de guiones o la edición automatizada. Ejemplos como The Electric State, que costó más de 300 millones de dólares, muestran los riesgos del modelo. La jefa de contenidos, Bela Bajaria, llama a sus productos 'hamburguesas gourmet', es decir, películas de corte comercial, fácilmente reconocibles, pero con valores de producción elevados.