Electronic Arts se encuentra en una situación de conflicto interno después de su venta a Arabia Saudí. La empresa ha impuesto el uso diario de Inteligencia Artificial (IA) y exige formación obligatoria a sus más de 15.000 trabajadores. Sin embargo, los empleados temen por sus puestos de trabajo y consideran que la automatización está más cerca del control que de la innovación. Según datos internos, el 87% de los directivos usa IA a diario, mientras que solo el 27% del resto del personal lo hace. La empresa defiende que la IA mejorará la eficiencia, pero los equipos aseguran que ha aumentado la carga de trabajo y el riesgo de perder sus empleos. La situación ha llevado a recortes de personal en algunos estudios, como Respawn, y a la automatización de funciones de QA. Los artistas y diseñadores denuncian que se delegan más procesos creativos en algoritmos entrenados con obras preexistentes, lo que plantea dudas sobre los derechos de autor y la originalidad de los futuros títulos de EA.