En el rodaje de The Adventures of Robin Hood de 1938, se pagaban 150 dólares a cada especialista por permitir que una flecha real impactara en su peto. La escena debía mostrar muertes convincentes y la producción descartó efectos falsos. Los dobles llevaban acolchado interno, una placa metálica y madera de balsa para absorber la energía de cada disparo. Howard Hill, un arquero de fama mundial con 196 victorias consecutivas en competiciones de tiro de campo, protagonizó la parte técnica de esas secuencias. Hill ejecutó todos los disparos sobre figurantes humanos a velocidad real y la compensación económica se repetía por cada flecha. La estampa de varios hombres esperando inmóviles tras un peto metálico mientras Howard Hill tensaba su arco resume de forma tangible el oficio del doble de riesgo. La película se convirtió en un referente de realismo en escenas de tiro con arco y su legado se coló en 'Star Wars' gracias a sus efectos de sonido.