La expectación por GTA 6 crece, pero la paradoja es que cuanto más real se vuelve, más lejos queda la locura irrepetible de San Andreas. Grand Theft Auto: San Andreas marcó una generación con su libertad creativa, permitiendo mecánicas imposibles como robar un jet pack en una base secreta. Con la llegada de GTA IV, Rockstar cambió de rumbo hacia un tono oscuro y realismo, sacrificando extravagancias. El director técnico Obbe Vermeij admitió que le hubiera gustado que el título tuviera más irreverencia. La carga del realismo y los gráficos detallados reducen las posibilidades de diseño y obligan a justificar cada elemento, lo que eleva los costes. Ni GTA V logra alcanzar la irreverencia de San Andreas, y la industria entera empuja hacia un realismo que sacrifica la creatividad. La nostalgia es inevitable por la pérdida de la capacidad de soñar mundos que solo podían existir en un videojuego.