Clint Eastwood ha explorado prácticamente todos los géneros, pero el western siempre ha tenido un peso especial en su trayectoria. Después de ganarse un hueco y saltar a la fama mundial gracias a Sergio Leone en la trilogía del “hombre sin nombre”, el actor y director llevó su fascinación por el género a un terreno más oscuro en 'Infierno de cobardes' (1973). En esta película, Eastwood incluyó un homenaje a los dos directores que más le han marcado, Sergio Leone y Don Siegel, colocando sus nombres abreviados en lápidas del cementerio. Eastwood aclaró que se lo pasó bien incluyendo este gesto y que no deseaba nada malo a sus mentores. La película está disponible en Netflix y es considerada una de las obras más inquietantes y personales de Eastwood. Con Leone, Eastwood no volvió a coincidir después de sus tres emblemáticos westerns 'Por un puñado de dólares' (1964), 'La muerte tenía un precio' (1965) y 'El bueno, el feo y el malo' (1966), mientras que con Siegel mantuvo una estrecha relación profesional y personal, que dio lugar a títulos como 'Harry el sucio' (1971) o 'Fuga de Alcatraz' (1979).