La serie de animación Splinter Cell: Deathwatch se estrenó en Netflix con 8 capítulos de 23-27 minutos cada uno. La historia sigue a un Sam Fisher mayor, interpretado por Liev Schreiber, que sale de su retiro. La serie es un complemento genial para la franquicia, pero no es el regreso que merece Splinter Cell. La última entrega de la saga fue Blacklist en 2013 y desde entonces solo ha habido colaboraciones en otros juegos. El guionista Derek Kolstad, conocido por John Wick y Nobody, participó en el proyecto. La serie ofrece una historia interesante y escenas de acción y sigilo bien logradas, pero no es suficiente para satisfacer a los fans que esperan un nuevo juego. Ubisoft ha estado ignorando la franquicia durante más de 10 años y no ha dado noticias sobre el remake anunciado en 2021.