En el set de rodaje de El Hobbit, Zane Weiner, miembro del equipo de producción, creó un juego llamado la ruleta de la suerte para aumentar la moralidad del equipo. Cada viernes, después de terminar la sesión de rodaje, el equipo se reunía para participar en este juego, donde podían ganar premios que iban desde 20 a 1.000 dólares. Algunos premios requerían responder preguntas para recibirlos, pero Weiner se dio cuenta de que algunos miembros del equipo se estaban chivando las respuestas a través de los auriculares, por lo que prohibió su uso. A pesar de esto, el juego fue un éxito y ayudó a aumentar la moralidad y el cariño entre los miembros del equipo. La ruleta de la suerte se convirtió en un momento destacado de la semana, donde todos se divertían y olvidaban sus preocupaciones. El juego fue una forma ingeniosa de aumentar la moralidad del equipo y hacer que el rodaje de la película fuera más disfrutable.